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No puedes leer la mente de un perro, pero puedes prevenir sus mordeduras

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Cuando el tribunal preguntó si era posible leer la mente de un perro para anticipar una mordedura, señaló acertadamente que prevenir es mejor que curar. Estamos de acuerdo. Sin embargo, la prevención ha de tener una base científica, no reactiva. Las respuestas reactivas impulsadas por el miedo o por suposiciones, a menudo agravan los riesgos que pretenden prevenir.

No, no podemos leer la mente de un perro — así como tampoco podemos hacerlo con los humanos. Pero no se previenen los conflictos leyendo las mentes. Ya sean perros de compañía, perros callejeros, animales salvajes o incluso conflictos entre humanos, la prevención funciona comprendiendo las condiciones que crean riesgo y reduciéndolas sistemáticamente. Eso es lo que significa realmente prevenir.

Los perros no muerden sin un contexto

A diferencia de los humanos, los perros no actúan con malicia ni con intenciones ocultas. Décadas de estudio del comportamiento animal demuestran que los comportamientos defensivos, como morder, ocurren en situaciones específicas e identificables, no de manera aleatoria.

Los motivos más frecuentes de mordeduras son:

Estos factores son observables, predecibles y manejables. Es importante remarcar que surgen por las condiciones ambientales y sociales, no a raíz de ninguna agresividad inherente a los perros callejeros.

En qué consiste realmente la prevención

Dado que el comportamiento canino está impulsado por el entorno, la prevención debe centrarse en modificar las condiciones, no en eliminar animales.

En el caso de los perros callejeros, unas medidas sencillas basadas en la evidencia, pueden reducir significativamente el estrés y los conflictos:

La persecución de vehículos es predecible — y prevenible

El hecho de que los perros persigan coches suele citarse como prueba de agresividad, pero este comportamiento aparece generalmente por dos causas bien conocidas:

Medidas de prevención efectivas:

Un perro bien alimentado y con buen descanso es muchísimo menos probable que muestre un comportamiento defensivo o inquieto.

Por qué eliminar perros hace que las cosas empeoren

Eliminar perros no previene el conflicto, lo amplifica.

Durante las operaciones de captura, es frecuente que los perros más amigables y sociables sean los primeros en ser capturados. Los perros que se quedan atrás suelen ser los más miedosos y son testigos de actos de violencia, con lo que aprenden a asociar a los humanos con peligro. Los perros aprenden socialmente.

La retirada de animales desencadena además un efecto rebote. Existe evidencia de que el territorio "liberado" es rápidamente ocupado por nuevos perros — generalmente sin vacunar, sin socializar y a menudo en mayor número — aumentando el estrés, la inestabilidad, la competencia y la confusión entre los perros nuevos y, por tanto, el riesgo de mordeduras.

Restringir su alimentación o forzarlos a comer en una misma localización incrementa, de igual manera, la rivalidad y la desregulación. El hambre no crea seguridad, la estabilidad sí.

Una comparación esclarecedora: responsabilidad sin leer la mente

Un ejemplo comparativo útil nos puede ayudar a clarificar en qué consiste la prevención basada en la ciencia. En Nepal, los accidentes en carretera en los que están involucrados animales no se evalúan preguntando si el animal "apareció de repente". En su lugar, las autoridades valoran la responsabilidad humana.

Los tribunales y las autoridades del departamento de tráfico evalúan la velocidad, la distancia de frenado, el uso correcto de los carriles, la visibilidad y el control del vehículo. Con que tan solo uno de estos parámetros se incumpla, la responsabilidad recaerá sobre el conductor. La mera presencia de un perro, una vaca o un gato en la carretera no exime al conductor de responsabilidad.

La idea es simple: los conductores están obligados a anticiparse a los obstáculos previsibles, incluidos los animales. La prevención reside en el comportamiento responsable y en el diseño del sistema — no en eliminar animales de los espacios compartidos.

Por qué el alimento y el descanso reducen conflictos

Un perro con el estómago lleno no está inquieto. Una nutrición adecuada favorece el sueño, y dormir ayuda a la regulación del sistema nervioso. Los perros requieren entre 12 y 16 horas de sueño al día, y son crepusculares. Esto significa que son más activos al amanecer y al atardecer (Coppinger y Coppinger, 2001).

Tal y como señaló el etólogo Raymond Coppinger, mientras que los lobos evolucionaron para recorrer largas distancias en la búsqueda de presas, los perros evolucionaron para mantenerse en un mismo lugar y esperar que la comida llegue. Los perros no son depredadores, son preferentemente carroñeros y mendigos oportunistas.

Proporcionarles comida y lugares de descanso ayuda a reducir la inquietud, a liberar la tensión acumulada de situaciones estresantes y a calmarlos, disminuyendo así el riesgo de mordeduras. Un lugar seguro para dormir durante la noche, reduce el tiempo de ladridos nocturnos y la persecución de vehículos. Comida y descanso son herramientas simples y aun así poderosas, para reducir conflictos y aumentar la seguridad y el confort de las personas que conviven con perros en la comunidad.

Al ocupar los vecindarios, los perros callejeros también compiten con otros carroñeros, como los roedores, contribuyendo de forma indirecta a la higiene pública y al control de enfermedades.

Prevención basada en la comprensión, no en el miedo

Prevenir mordeduras de perros no requiere leer sus mentes, pero sí entender su comportamiento.

Cuando las políticas de gestión responden con miedo, eliminando perros o a través de castigos, desestabilizan el entorno y aumentan los riesgos. Cuando responden con campañas de vacunación y esterilización, educación, rutinas de alimentación, descanso y convivencia con humanos, se reduce el conflicto.

Las poblaciones de perros estables, saludables e integradas socialmente son poblaciones seguras — para los humanos y también para los animales.

Prevenir es efectivamente mejor que curar. Pero solo cuando la prevención se basa en la evidencia, no en la suposición. Comprender el comportamiento canino nos ayuda, no solo a prevenir conflictos, sino también a aprovechar sus servicios para el bienestar de la comunidad.

Referencias

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